El
PTSD es diagnosticado cuando las reacciones persisten o surgen después
de cuatro semanas del episodio traumático inicial y cuando se
dan una o más reacciones de revivificación, tres o más
reacciones de evitación y dos o más reacciones de excitación.
Reacciones
de PTSD en Niños
-
Disfunción cognitiva con la memoria y el aprendizaje. Los
estudiantes con "A" pasan a ser estudiantes de "C";
las reacciones severas causan que otros también fallen.
-
Incapacidad
de concentración. Los niños que en su momento
podían completar dos o tres actividades ahora tienen
dificultar con una sola. Los padres y educadores suelen
reaccionar negativamente
a este tipo de comportamiento porque simplemente no entienden
la causa.
-
Ansiedad
y temor tremendos. Un niño
que presenció cómo
su padre mató a su madre cuando tenía
diecisiete meses ahora tiene siete años y todavía
duerme en el suelo, listo en todo momento a salir corriendo
del
peligro. Elizabeth, de seis años,
cuya hermana fue asesinada un año antes, también
duerme en el suelo. No presenció el asesinato
de su hermana, y aun así está experimentando
las mismas reacciones de supervigilancia asociadas
con el PTSD.
-
Agresión,
violencia y comportamiento asaltante acentuados -estas son las
primeras reacciones
generalmente identificadas como un cambio
desde el trauma-. La venganza es una sensación
constante cuando el incidente ha sido violento.
-
Culpabilidad
de superviviente: Los estudiantes que no están
en la escuela en el momento de un tiroteo que
sucede con la muerte de un
amigo se sienten culpables y experimentan pensamientos
e imágenes
intrusivos. Otra forma de culpabilidad de superviviente
es la creencia de que "Debería
haberme ocurrido a mí" o "Me
gustaría que hubiera sido yo la víctima."
-
Imágenes
intrusivas (evocaciones): Dos años
después,
los maestros siguen notando cómo
esta adolescente actúa
como si estuviera arrancando algo con su
mano. Estaba en casa cuando el apaleo ocurrió.
No sabía que su madre ya estaba
muerta cuando corrió a ayudarla.
Cuando le dio la vuelta al cuerpo de su
madre, la boca
de su madre estaba llena de sangre y dientes
rotos.
La hija empezó a arrancar los dientes
rotos de la boca de su madre para que no
se ahogara con ellos. Dos años más
tarde, el gesto de arrancar algo sigue
estando presente cada vez que revive su
experiencia.
-
Sueños
traumáticos:
Conocimos por primera vez a Tommy,
de once años, un año después
de que su hermana fuera apuñalada
repetidamente en el pecho y el estómago
y fuera asesinada por un asesino en
serie. Su hermana. Todavía tenía
sueños de cómo Candyman
("el
coco") le arrancaba
las "tripas" a pesar de no
haber presenciado el crimen.
-
Comportamiento
no apropiado para la edad: Incluyen
agarrarse a la madre,
hacerse pipi en la cama, y otros
comportamientos regresivos. Tommy, el niño de once años
arriba mencionado, empezó a
tartamudear.
-
Reacciones
de alarma: Después de que el padre de una niña
golpeara a la madre hasta matarla,
la policía llegó para
sacar fotos y detener al padre.
Dos años después, la hija
sigue sin permitir que le saquen
fotos porque le recuerda a aquel día.
-
Separación emocional:
Mary, una muchacha de quince años,
cuya hermana también
fue asesinada por un asesino
en serie, hizo amigos que su
madre describía como "realmente
problemáticos." Mary
ni siquiera llegó a
llorar en el funeral. Había
recibido apoyo, pero no ayuda
específica para el trauma.
Los niños pueden exhibir los siguientes comportamientos:
-
Dificultad
en dormir, con miedo a dormir solo aun en períodos
breves de tiempo.
-
Agitarse
(aterrorizarse) fácilmente por sonidos, visiones,
olores similares a los del
episodio -un coche ruidoso puede sonarle como el disparo
de un arma que mató a alguien; para un niño,
el bajar su perro ruidosamente
las escaleras le recordaba la caída
mortal de su padre
por las escaleras.
-
Estar
supervigilante -siempre alerta y anticipando que están o
van a estar
en peligro.
-
Buscar "escondites" seguros
en su entorno, en cualquier habitación
que se
encuentre. Los niños que duermen en el suelo en vez de
su cama
después
de un trauma
lo hacen
porque temen que la
comodidad
de una cama les
va a hacer
dormir
tan profundamente
que no
van a poder
oír
un peligro
que se
aproxime.
-
Verbalizar
un
deseo de venganza.
-
Actuar
como si no ya no tuviera miedo de nada ni nadie, verbalizando que
ya nada les asusta, pero enfrente del peligro no responde de manera apropiada.
-
Olvidarse
de habilidades aprendidas recientemente.
-
Regresar
a comportamientos que antes había abandonado, por ejemplo,
hacerse pipi en la cama, morderse las uñas, o desarrollar
hábitos
molestos como tartamudear.
-
Retirarse
y no querer ver tanto a sus amigos.
-
Desarrollar
trastornos físicos:
dolores de cabeza, problemas estomacales, fatiga, y otros trastornos
no existentes anteriormente.
-
Tener
más accidentes, asumiendo
riesgos que antes evitaba, exponiéndose
al peligro, imaginándose estar viviendo el episodio
traumático
como víctima o héroe.
-
Desarrollar
una visión
pesimista del futuro, perdiendo la fuerza para superar
dificultades adicionales, perdiendo la esperanza, la
pasión
por sobrevivir, jugar y disfrutar de la vida.